8 de marzo Día de la Mujer

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8 de marzo Día de la Mujer

El pasado 8 de marzo, desde la clase de Castellano, hemos celebrado el Día de la Mujer.

Hemos comenzado la clase con una serie de conceptos relacionados con la actualidad de este tema: brecha salarial, micromachismo, discriminación positiva y lenguaje sexista. Hemos hablado sobre que el lenguaje no es sexista, sino que somos los hablantes los que hacemos un uso sexista de él.

Posteriormente, hemos leído un relato corto escrito por una alumna de 2 ESO A y que conectaba muy bien con esta idea. Seguidamente, también hemos leído algunos microrrelatos escritos por mujeres particulares, como motivo del Día de la Mujer, en el año 2015, en un concurso promovido por el Parlamento Europeo para fomentar la igualdad.

Esperemos que, desde un ámbito tan importante como es la educación, podamos contribuir a crear una sociedad más justa e igualitaria para las nuevas generaciones.

A continuación, podéis leer aquí el relato de Andrea Benavent, alumna de 2º ESO A y uno de los microrrelatos del concurso del Parlamento Europeo.

 

“Mi salvación, los libros” (Andrea Benavent 2ESO A)

Era otoño. Aquel día el suelo no existía, las hojas le cubrían por completo, como si quisieran taparlo, como si tuviera frío.

Ese mismo día me encontraba encerrada en mi cuarto. Mi estado anímico era pésimo. No podía llorar más. Mis ojos se sacaron de tal manera que parecían un desierto y mis lágrimas aquellos oasis de aquel mismo lugar nombrado anteriormente. Me planteé una y otra vez si merecía la pena, si era necesario, si realmente él lo merecía.

Decidí ponerme a leer. Necesitaba evadirse durante horas, así que, decidida, me puse mis cascos y abrí el libro. Sus hojas me envolvieron acurrucándome entre ellas cual mantas llorándole a las letras y soñando despierta. Tuve una duda mientras leía, ¿Y si el mundo fuera como en los libros? Me empecé a imaginar rosas verdes con los tallos naranjas, príncipes de cuentos que ahora no se encuentran y princesas que escapan de las torres por ellas mismas. Porque sí, porque podemos hacerlo solas. También imaginé la comida maravillosa que aparece en los cuentos a la que podía otorgarle el color que deseaba; quiero manzanas azules y príncipes rojos, princesas que se salvan solas y científicos cuerdos.

Quiero tantas cosas que me acabo planteando si vale la pena pensarlo tanto.

Me acabé aquel libro de 300 páginas. Era un libro fantástico de poemas, mis favoritos, ya que me hacen pensar y a la vez se me hacen, a mi parecer, lo más hermoso y difícil de escribir.

Así que con la almohada empapada de lágrimas, me dormí. Al día siguiente fui a comprar con mi madre y, sorpresa la mía, al enterarme de que había manzanas azules junto a las verdes.

 

“Cómo ha cambiado el cuento” (Beatriz Domínguez Palarea)

Érase una vez un grupo de viejas e ilustres amigas que se reunieron para contarse sus logros y sus vidas. Cenicienta les contó que se hizo arquitecta, porque en lugar de limpiar castillos, prefiere construirlos. Blancanieves, que según los enanitos es una rompe corazones, optó por hacerse cardiólogo. Caperucita se hizo miembro del Parlamento Europeo y ya no teme a ningún lobo. La Bella Durmiente, que llevaba cien años durmiendo, se quedó asombrada con la igualdad y los éxitos conseguidos por las mujeres. Y le pareció un sueño que por fin haya cambiado el cuento.

 


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